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domingo, 3 de febrero de 2019

Familia Blanco Hernández celebra tradicional novenario en honor al Niño Jesús


Por: Óscar Fajardo Gil,
Cronista de la Ciudad de Amatitlán[1]

Historia, costumbre, tradición e identidad nacional volvieron a quedar plasmadas con elegancia y buen gusto en el nacimiento elaborado por el Prof. Erick Leonardo Blanco Hernández  y su apreciada familia, en cuyo hogar se celebró la finalización del novenario en honor al Niño Jesús el sábado 02 de febrero 2019, el mero día de la festividad de la Virgen de Candelaria.

Inspirándose en su estancia durante sus años de adolescencia en Quetzaltenango, el Prof. Blanco Hernández, quien realiza estudios de Historia en la Universidad de San Carlos de Guatemala, diseñó este año un nacimiento con motivos que identifican al altiplano occidental de Guatemala. El Niño Jesús, la Virgen María y San José lucieron el traje regional de Xelajú, mientras que los “tres reyes magos” vistieron atuendos de Totonicapán, Nebaj y Todos Santos Cuchumatán.


La Sagrada Familia fue colocada bajo el puente de “Los Chocoyos”, ícono de la Ciudad de los Altos y punto de románticos encuentros de las parejas de enamorados, muy cerca se apreciaba un árbol en donde estaban dos simpáticos periquitos de los denominados precisamente “chocoyos”. En lugar de las tradicionales ovejas aparecían los emblemáticos “chivos” o cabros de la región. La vegetación representó los cultivos de maíz, trigo y ayotes, flores naturales como quiebracajetes, además de preciosos arreglos de rosas y otras variedades. Se complementó la estampa, con los embreados, paisajes pintados, cielo de estrellas y esferas brillantes, manzanillas, pino, candelas, incensario, series de luces.


La imagen más antigua en este nacimiento es el Niño Jesús que era propiedad de doña Gerarda Blanco (abuelita de Erick Leonardo), y fue adquirida en el mercado central de la ciudad capital allá por la década de 1950. La Virgen María y San José fueron adquiridos posteriormente y se mandaron a encarnar con el maestro restaurador Javier Fernández, de Villa Nueva.


En cuanto al acompañamiento musical, el Prof. Blanco Hernádez nos contó: “Tradicionalmente, venía don Augusto Ceballos que es un elemento de nuestra identidad pepitera muy importante. A él se debe que se hayan conservado hasta nuestros días muchos alabados, muchas avemarías, en distintas actividades. Sin embargo, por su avanzada edad ya es muy difícil que venga” y agrega “La tradición nos dice que el dos de Candelaria, la Virgen pasa por todos los nacimientos al mediodía, impartiendo la bendición a las familias. Por eso nosotros a esa hora quemamos bombas”.  

Entre los invitados presentes en este día de fiesta tradicional católica se puede mencionar al maestro Wilber Fernández – director de orquesta sacra, el licenciado Walter Gutiérrez - coordinador de la carrera de historia en la USAC, la licenciada Ana Yaneth Rodríguez, el licenciado Julio Roberto Palencia López, la licenciada Jennifer Godoy de Chimil, varios catedráticos de nivel medio, las señoras Teresa Rodríguez y Tonita Santos Vda. de Pineda acompañada de su hija Nohemí Pineda de Ovando, entre otros.

A partir de las seis de la tarde, el mismo Prof. Blanco Hernández llevó la voz cantante en el rezo del novenario, acompañado en el teclado musical por el Prof. Pablo Díaz, y seguido en coro por un buen número de vecinos e invitados, que alegraban el ambiente con el rítmico sonar de caparazones de tortugas y chinchines. Eventualmente se dejaba escuchar el estruendo de bombas tronadoras. Al final, como debe ser según la tradición, la algarabía de varias “ametralladoras” de cohetes.

Al concluir el rezo del novenario llegó el momento esperado por los niños con la quiebra de piñata y el juego de cascarones pintados y llenos de confeti.

El sabroso, variado y abundante condumio incluyó paches y shecas de Quetzaltenango, panes con chile relleno, tostadas de frijol, salsa de tomate y guacamol, chuchitos, pastel, ponche, chocolate, refresco de piña y de Jamaica; todo muy sabroso.

En el fondo de la estancia, una banda de música de viento amenizó tan agradable convivencia, interpretando varios temas tradicionales.

Además de agradecer la invitación y sus atenciones a la familia Blanco Hernández, es oportuno dejar constancia de nuestra sincera admiración y felicitaciones por conservar las costumbres de nuestro Amatitlán Soñado. Que Dios, Nuestro Señor, les recompense abundantemente. OFG



[1] Por Acuerdo Municipal 33-21-08-2014

lunes, 14 de enero de 2019

Familia OCHOA CALITO celebra 50 años de hacer su Nacimiento


Por: Óscar Fajardo Gil, Cronista de la Ciudad de Amatitlán[1]


"A quien Dios quiere, nada le falta" es el tema que inspiró la elaboración del precioso nacimiento o pesebre navideño elaborado por la familia Ochoa Calito, que celebró 50 años de mantener esta tradición.


El domingo 13 de enero 2019, en horas de la tarde, tuvimos el honor de ser invitados a la finalización de la novena en honor al Niño Dios y apreciar ésta valiosa manifestación de piedad cristiana de tan apreciada familia.

¿Cómo fueron los inicios? Hace ya varias décadas, la familia Ochoa Gutiérrez residía en la 5ª avenida y 8ª calle del Barrio El Rosario, encabezada por don Federico Ochoa Guerra y "Mamá Goya" - Gregoria Gutiérrez. Perseverantes en la iglesia católica, tenían la costumbre de elaborar un vistoso nacimiento o pesebre navideño, en torno a la imagen de un Niño Dios que se estima databa de principios del siglo XX, por lo menos.



Mamá Goya cumplía años el 25 de diciembre, por lo que no era raro que la celebración de la Navidad fuera aún más especial. Además de elaborar un nacimiento, le gustaba sacar en procesión a su Niño Dios haciéndose acompañar de familiares y vecinos. Distintivo era el canto "Que alegre la mañana", que hasta la fecha es una herencia musical de su familia. Uno de sus hijos, Ángel María Ochoa Gutiérrez "Papá Chanco", y "Mamá Carmen" Calito procrearon una numerosa familia radicada en la 2ª avenida entre 9ª y 10ª calles del Barrio San Antonio; sus hijos fueron: Betty, Angélica, Homero Fernando, Ángel René, Héctor, Carmela, Edelmira, Sofía, Eduardo, Ana Dolores, y Dora.


Allá por 1968, "Mamá Goya" dispuso pasar a vivir con la familia Ochoa Calito y por esa razón celebró con ellos su última navidad, ya que meses después fue llamada a la presencia del Padre Supremo. Desde entonces, en diciembre de 2018 se cumplieron cincuenta años de la tradición del nacimiento de la familia Ochoa Calito.


El buen amigo Fernando Ochoa Rodríguez, nieto de “Papá Chanco”, quien se ha esmerado por mantener vivo el legado histórico de su familia, nos comentó que durante todo el año se dedican a ver si se adquieren nuevos adornos o figuras como ovejas o pastores, tipo de telas y flores, el papel parafinado como el de los sacos de harina que se emplea para representar los muros de piedra de una gruta o cueva dentro de una montaña, y otros aspectos generales del diseño. Propiamente la elaboración se emprende varias semanas antes del 24 de diciembre.

Las figuras que se emplean, han sido compradas a través de los años y otras fueron mandadas a hacer, las hay de yeso, cerámica, resina y madera. Algunas piezas tienen más de cien años. Nos mostró también el caparazón de una tortuga que sobrepasa un siglo. Además de la imagen del Niño Dios, otras como San José y la Virgen María, así como los Reyes Magos fueron adquiridos posteriormente.

Se aprecia también en un lugar preferencial la imagen del Santo Hno. Pedro de San José de Bethancourt, a quien "Mamá Carmen" le tiene una devoción especial; en esta ocasión con una pandereta, compartiendo el mensaje de la confianza y alegría en Jesús. Vale la pena apuntar que este Santo guatemalteco es considerado uno de los principales promotores de la elaboración de belenes, nacimientos o pesebres navideños en el continente americano.


En términos generales, de acuerdo con diversos autores, el nacimiento de la familia Ochoa Calito puede clasificarse como: abierto, popular y costumbrista. Además de los ya mencionados, incluye otros elementos como la representación del cielo, con esferas brillantes en tonalidades oro y plata. Embreados. Vegetación variada, incluyendo hilos de manzanillas, palmeras datileras y pascuas blancas, una fuente que se ha incorporado desde hace 15 años.

La iluminación incluye un sistema de lámparas fijas estratégicamente distribuidas para alumbrar diferentes sectores. Se prescindió de las tradicionales series intermitentes porque llegaron alguna vez a generar demasiado calor y riesgo de prender en llamas.

Fernando Ochoa Rodríguez nos comparte finalmente: "Los católicos debemos conservar nuestras tradiciones, pero aún más importante es que vivamos cada momento del ciclo, lo mismo la Navidad como la Cuaresma. No solo participar por participar". OFG-20190113



[1] Acdo Municipal 33-21-08-2014