Por
Oscar Fajardo Gil, Cronista de la Ciudad de Amatitlán
Se comprende más
la vida cuando hacemos el recuento de todos aquellos con los que
compartimos momentos o etapas de nuestra vida... pero ellos ya no
están en este mundo.
Por algo ha de ser.
Hoy viene a mi memoria el recuerdo de vecinos que vivieron por la 6a calle del barrio Hospital, desde la 7a
avenida, durante mi infancia y mi juventud. Desde ya me disculpo si a más de alguien dejo sin mencionar, será un olvido involuntario o en todo caso consecuencia del paso
de seis de décadas de existencia, mi memoria va perdiendo poco a poco la
retentiva de antaño.
Viajaré en alas del
recuerdo pues, por la 6a calle desde la 7a avenida en dirección a la capellanía
El Calvario. Inicio el recuento
con don Roger Ardón - heredero del mote familiar de "los micos", gran
amigo de mi papá y administrador de beneficio de café; don Gilberto Olivares y
su esposa doña Carmelina - tenían venta de cal en la cuadra empedrada; enfrente
a donde vivía José Lauro Melgar Santos conocido popularmente como "Chepe
Gallo", quien tuvo relojería frente al parque, aficionado a la fotografía
que dejó un valioso legado de imágenes de Amatitlán de las décadas de 1960-1980.
A la par de don Chepe
vivía Rodrigo Almeda, quien era contratista y fue alcalde auxiliar en la década
de 1980; un poco más allá vivió el famoso "Charpa de Oro" Francisco
Gil quien fue primera voz de tríos y grupos musicales; enfrente alquilaban
bicicletas y vivió Marta Batres, quien trabajó en la Municipalidad.
En la esquina de la
8a avenida estaba la tienda más famosa y mejor surtida de este sector, sus
propietarios fueron Lutgardo Álvarez conocido como "Guayo Cuto" y su
esposa doña Romelia; años después, en esa esquina también vivió mi tío Ángel
Esteban Gil.
Es necesario indicar que,
sobre la 8a avenida, pero vinculados a la 6a calle vivieron: hacia el norte,
don Cristóbal Álvarez Barillas, quien también fue alcalde auxiliar y su esposa
doña Élida, ellos tuvieron un depósito de refrescos embotellados (Coca Cola); a
media cuadra vivieron Chico Escobar, quien fue trabajador y sindicalista en
Bodegas Saara, le gustaba el fútbol, así como la música de la Sonora Santanera,
Chico fue esposo de mi tía Esther Gil de Escobar, quien fue enfermera en el
IGSS.
Hacia el sur,
vivieron: el electricista Carlos Hernández conocido como "Lorito" y
su esposa Marina Samayoa Batres; y a la par de ellos Ramiro Echeverría, también
muy amigo de mi papá, y su esposa María Elena; un poco más al sur, mi estimado
Carlos Humberto De la Cruz "Klesse" que fue peluquero primero y
después fue reportero gráfico de medios impresos a nivel nacional.
En la esquina opuesta
de la tienda de “don Guayo”, vivió Paco Bámaca Miranda y su esposa doña Rosita
Torres, Paco era originario de La Reforma, San Marcos, con 20 y tantos años de
edad vino a Amatitlán, era electro mecánico, oficio en el que ganó
reconocimiento por su buen desempeño. ¡Ah! también practicó la lucha libre.
En la esquina de
enfrente, vivió don Güicho Samayoa, quien se encargó durante muchos años de
poner orden en los entierros de Amatitlán, sin más ayuda que su bastón y un
gorgorito, don Güicho compartía su vida con su esposa Ángela "Chanca"
Batres; después, en esa misma casa vivió Carmen Samayoa Batres, quien fue
enfermera en el Hospital Nacional de Amatitlán y era muy buscada en su casa
porque tenía una mano muy fina para poner inyecciones, en serio no dolían.
Quiero mencionar aquí a mi buen amigo de infancia Luis Guillermo Samayoa, con
quien compartimos innumerables chamuscas de fútbol y otros juegos en la época
de nuestra infancia, así como aventuras de juventud.
La señora Ana Samayoa
Batres también trabajó en el Hospital Nacional de Amatitlán y vivió en donde
ahora hay una venta de helados; a la par, vivieron Don Beto Ambéliz y su esposa
doña Queta Lemus, quienes entre 1957 y 1958 fundaron y administraron la
conocida panadería Buenos Aires, la que por cierto cerró definitivamente hace
un par de años; debo mencionar también a su hijo David Ambéliz.
A la par de la
panadería vivió Abelino Guerra, si la memoria no me falla también fue alcalde
auxiliar y se dedicaba a recoger basura en su carreta halada por una mula, con
la ayuda de su hijo Alejandro Guerra; a
la par, vivió Chon Guerra, quien fue taxista y carnicero. Frente a Abelino
Guerra, vivieron mis padres: José Oscar Fajardo, mecánico y operador de
maquinaria, y Josefina Gil de Fajardo, quien durante más de 30 años trabajó
como enfermera auxiliar en el Centro de Salud de Amatitlán.
En la esquina de la
9a avenida, el Prof. César Guzmán, que tenía fama de ser muy bueno para las
matemáticas. Enfrente, vivían don Virgilio Luna – integrante de la Banda de
Música Civil - y su esposa doña Cota; después ahí vivió sus últimos años mi
abuela Carlota Fajardo, que trabajó durante mucho tiempo vendiendo atol blanco
y arroz con leche en el mercado. En la esquina opuesta, vivieron don Marcelino
Lemus Franco y su esposa doña María Chávez, así como doña Benita esposa de don Chalo Lemus,
enfrente vivió don Fabián Cirín, un poco más cerca del Calvario vivieron don
Laureano Gómez, quien fue peluquero y músico propietario de marimbas orquestas
Unión América y Alba Chapina, así como don Miguel Guzmán. Por supuesto no puedo dejar de mencionar a las hijas de don Guano, conocidas cariñosamente como "las Guanitas o las negritas" Olga Marina y Evangelina, el hermano de ellas José Mario así como su sobrino Omar.

Sobre la novena
avenida, hacia el norte de la 6a calle, vivieron don Martín y su esposa,
enfrente Félix Lemus que se dedicaba a hacer fletes en su pickup; a la par la cantina de don Neto Villalta y su esposa doña Victorina Lemus Franco; a media
cuadra Alejandro Arcia, y un poco más allá don Pedro Almeda y su esposa doña
Josefina Girón.
Los extraño. Gracias por sus saludos, por sus sonrisas, por sus favores, por todo. Con nostalgia y gratitud,
elevo mis oraciones a DIOS, Nuestro Señor, pidiendo por el eterno descanso de
sus almas, con la esperanza que están gozando de vida eterna en abundancia en
el reino celestial donde hay PAZ que sobre pasa todo entendimiento. (OFG)