Uno de los tantos maestros que no deben quedar
olvidados en la historia de las artes escénicas de Guatemala. Sus raíces estaban en la tierra de Atanasio Tzul, Totonicapán, en donde nació en 1932. Pintor y escenógrafo. Estudió en la Escuela Nacional de
Artes Plásticas, de 1954 a 1958. En pintura su estilo fue realista; técnica:
acrílico. El 19 de junio de 1948 inició sus trabajos como escenógrafo, al lado
de Carlos Rigalt. Trabajó en los teatros Capitol, Lux, Palace, Roxi, Maya y en
el Conservatorio Nacional de Música. Trabajó y montó durante mucho tiempo obras
en el Gadem.
Fue director técnico del Centro Cultural Miguel Ángel
Asturias por más de 20 años, desde mediadios de la década de 1970. Entre las
primeras presentaciones de danza que también contaron con el talento y
realización escenográfica de Julio Batz De León, se puede mencionar El Urram,
Ballet Moderno y Folklórico dirigido por Julia Vela, en el Teatro al Aire Libre
(1978).
Conocí personalmente a Don Julio en mi niñez porque
fue amigo de mi padre, con quien en la década de 1970, además de Francisco
Bámaca Miranda, establecieron el taller electromecánico y de enderezado pintura
El Esfuerzo, que funcionó durante varios años en la 6ª calle del Barrio Hospital;
mi papá era el mecánico, Paco era el electricista y Don Julio era el pintor
automotriz.
Era platicador y dicharachero, aunque muy educado; le gustaba
bromear tratando siempre de no ofender. Metódico a la hora de empapelar y
enmasillar, ceremonioso y hasta elegante cuando aplicaba la pintura con la
pistola a presión, como si se tratara de un aerógrafo. Muy creativo y
servicial, alguna vez lo vi colaborar en la elaboración de carrozas para el
desfile de la Tradicional y Bicentenaria Feria de la Cruz. Con mi papá también
compartió el plan de “24 horas diarias de
bendita sobriedad” en el grupo de alcohólicos anónimos El Rosario.
Siendo joven estudiante de la ENAP conoció y se
enamoró de la auxiliar de enfermería Rosaura Elvira Zavala Solórzano,
originaria de Amatitlán, con quien formó hogar y se estableció en dicha ciudad,
procreando dos hijos: Luis Eduardo Batz Zavala (n. 9 octubre 1958), y la
estimada doctora Bertha Liliana Batz Zavala (n. 23 junio 1961). Su vínculo
presencial con Amatitlán abarcó cuatro décadas, su descendencia permanece hasta
nuestros días.
Interesante articulo, realmente no me sabia esa parte de la historia de mi papá, el tenia la particularidad de contar pasajes de su vida pero esta parte o yo no la recordaba o nunca me la contó, pero agradezco la foto también
ResponderEliminarLeonardo Batz