Prodigando bendiciones por las calles y avenidas de la Ciudad de Amatitlán, la preciosa y Consagrada Imagen de la Virgen del Rosario de la Parroquia San Juan Bautista recibió diversas y abundantes manifestaciones de devoción por parte de miles de feligreses en la culminación de su Magno y Tradicional Rezado, el lunes 11 de enero de 2016.
En ejercicio de nuestro nombramiento como Cronista de la Ciudad, podemos aportar los siguientes apuntes sobre su historia: Se celebran 320 años desde que fue tallada por el escultor Damián De la Vega en 1696. Debido a los daños sufridos en un incendio, fue restaurada en julio de 1906 por Julio Dubois. Debido a los daños que causaron los terremotos de 1917, la Virgen del Rosario y otras imágenes de la Parroquia fueron trasladadas a la capellanía del Calvario en esta misma ciudad, retornando en octubre de 1926.
El lunes 6 de enero de 2003, la Virgen del Rosario fue nombrada Alcaldesa Perpetua y Excelsa del Municipio de Amatitlán por el alcalde Erwin Orlando Alfaro Mijangos, imponiéndosele una banda con los colores verde y amarillo que representan a Amatitlán, además de la correspondiente vara edilicia.
Al cumplirse el centenario de la primera restauración, esta preciosa imagen fue llevada al Centro de Conservación de Bienes Muebles, Cerebiem, del Instituto de Antropología e Historia - Idaeh en donde fue objeto de un proceso de restauración para corregir algunos problemas causado por el paso del tiempo, efectos climáticos y otros factores, además se le practicó un mantenimiento preventivo, siendo recibida con júbilo por la población el viernes 28 de julio de 2006. Al día siguiente, la Virgen del Rosario de la Parroquia San Juan Bautista de Amatitlán fue consagrada por Su Eminencia Monseñor Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, Arzobispo Metropolitano. conservación y restauración.
En octubre de 2015 el templo parroquial fue cerrado para dar paso a importantes y amplios trabajos de reparación del techo, que se encontraba en condiciones deplorables por el paso del tiempo, por lo que se hizo necesario retirar la vieja estructura de madera para sustituirla por una de hierro, las oxidadas láminas de zinc serán sustituidas por tejas de barro, el sistema eléctrico y el piso también deben ser cambiados por nuevos; se estima que las reparaciones requerirán entre 3 y 5 meses para concluirse. Por tal razón, considerando los riesgos inherentes a una obra en construcción, este año el Comité del Rosario requirió de un permiso especial para poder instalar en el interior del templo durante algunas horas las andas de 64 brazos para procesionar a la Virgen.
A eso de las tres y media de la tarde se procedió al protocolo previo. Miembros del Comité dieron a conocer el significado de la ornamentación (alegorías); se entregó una plaqueta de reconocimiento a Eduardo Menéndez, por promover el rezo del Rosario durante muchos años, se brindó homenaje póstumo a doña Lidia Amado de Anzueto recientemente fallecida y gran colaboradora. Se solicitó el permiso correspondiente al párroco Gustavo Montenegro, quien se dirigió a la feligresía para expresar su complacencia y buenas intenciones, procediendo a otorgar la autorización solicitada.
A las 16:00 Hrs, la radiante tarde del primer mes del año se colmó de colores, sonidos, aromas, y sensaciones múltiples, cuando las damas del turno de honor levantaron en hombros las andas procesionales de la Reina del Madre y Madre de Dios, Nuestro Señor, con las solemnes notas del himno oficial "Que Viva el Rosario" interpretado por la la banda de música de la Gobernación Departamental. El estruendo de cientos de bombas pirotécnicas e incontables ametralladoras de cohetes se unieron al tañir de campanas para anunciar el inicio de la tradicional procesión. Miles de personas la esperaban en el atrio, en la plaza y en la parque central, con sus miradas llenas de esperanza y de emoción, elevando oraciones al cielo entre densas nubes de incienso, aplaudiendo y exclamando frases de alegría.
Como ocurre desde hace varios años, se hizo presente la marimba María Concepción para interpretar la preciosa melodía "Un Vals para mi madre" al paso de la Virgen, y permanecer en el parque hasta el retorno procesional ofreciendo un concierto en su honor; lo mismo correspondió en un escenario lateral a la marimba Ecos de Hormigo. Mientras tanto, la feligresía y visitantes en general podían disfrutar de los platillos de ocasión: buñuelos, moyetes, plataninas, churros, algodones de azúcar, garnachas, ponche, pupusas, tostadas, panes con pollo, poporopos, elotes locos, y muchos más.
A partir de la primera alfombra, elaborada durante las últimas dos décadas por las hermanas Chalí Coj y su familia, muchas fueron elaboradas con aserrín de colores, flores, follajes, frutas, verduras, confeti, y variados materiales. Por doquier, se manifestó el fervor al paso de la Patrona, para agradecerle por su amor, cobijo, protección e intercesión ante Si Hijo Amado, Nuestro Señor Jesús, sobre todo Amatitlán y toda Guatemala. Al caer la noche, se sumaron las luces de colores y los juegos pirotécnicos, sin faltar la quema de los tradicionales "toritos" en varios puntos del recorrido.
La procesión retornó al templo parroquial pasadas las diez de la noche, concluyendo así una de las mayores festividades de la comunidad católica del centro de la república de Guatemala. Que el permanente amor de Madre de la Virgen del Rosario nos proteja siempre, y que interceda por la Paz y el bienestar de todos. Amén.
Muy agradecido con Dios y con la vida, por la oportunidad de servir a nuestra comunidad a pesar de las circunstancias. Gracias a la misericordia de Nuestro Señor Jesucristo y a la buena disposición del Prof. Tito Hernández he podido vivir la grata experiencia de esta transmisión especial como un servicio dedicado a la familia católica de Amatitlán, de Guatemala, y de cualquier parte del mundo. Gracias a la señal de Nuestro Amati, y gracias a a cada una de las personas que la convirtieron en el canal del Tradicional y Magno Rezado de la Virgen del Rosario de nuestra Parroquia San Juan Bautista de Amatitlán.
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miércoles, 13 de enero de 2016
domingo, 31 de mayo de 2015
350 AÑOS DE LA COFRADÍA DEL SANTO ROSARIO DE AMATITLÁN
Fiesta de marimbas, pito y tamborón, bullicio de cohetillos y bombas tronadoras, algarabía de confeti, incienso y flores multicolor, fervorosa oración de familias completas, sonrisas y abrazos, lágrimas furtivas de emoción, recuerdos gratos de costumbres y tradiciones de pueblo, alegres marchas y melancólicos sones. Todo es poco para celebrar el 350º aniversario de la cofradía del Santo Rosario de la Parroquia San Juan Bautista de Amatitlán.
Con la sexta y séptima calles adornadas con flecos de colores azul, rojo, blanco y amarillo, además de alfombras de aserrines pintados, follajes, flores y ornamentos variados, la procesión salió a bendecir a la feligresía amatitlaneca luego de celebrarse misa solemne oficiada por el párroco Gustavo Antonio Montenegro. Los preparativos se plasmaron desde la noche anterior, aunque llevaron varios meses de generosa preparación.
La Patrona de la Ciudad de las Perpetuas Mengalas lucía hermosa y radiante con su vestido dorado bordado con hilos del mismo color y una capa bordada en amarillo intenso y verde, son similitud a los colores del municipio.
domingo, 5 de octubre de 2014
OCTUBRE MES CONSAGRADO A LA VIRGEN DEL ROSARIO
Esplendorosa con sua mejores galas luce el templo parroquial San Juan Bautista de la Ciudad de Amatitlán al dar inicio las celebraciones del mes de octubre, consagrado a la Virgen del Rosario "Patrona del municipio de Amatitlán".
Una elegante ornamentación general con predominio de cortinaje carmesí con bordes de encaje con aplicaciones doradas para el área de feligresía y cortinaje celeste con aplicaciones de estrellas plateadas, complementadas con preciosos arreglos florales en tonalidades amarillas y encarnadas. En el altar principal, la Madre de Dios y Reina del Cielo luce un vestido con combinación de colores azul, blanco y rojo con bordados dorados.
Desde muy temprana hora cientos de feligreses ha llegado al templo para participar en la misa de seis de la mañana oficiada por el párroco Gregorio Mendoza, con la asistencia del Díacono Juan José Oliva y cuatro seminaristas, así como por los ministros parroquiales.
Se vive y se siente el ambiente de fiesta y fervor religioso. A los costados del presbiterio, las banderas de Guatemala, Amatitlán, el Vaticano, y el Comité del Rosario. Un coro de música ameniza con alabanzas. Entre velas y veladoras, las oraciones de gratitud y de súplica salen al unísono de los labios de hombres y mujeres de toda condición social provenientes de los distintos sectores urbanos y rurales. También han sido decorados artísticamente los altares del Corazón de Jesús, de la Inmaculada Concepción, y uno en honor al Santo Rosario.
Vuelan las palomas desde el campanario y el sol irradia bendiciones sobre la ciudad del lago. Las mujeres que no asistieron a misa van y vienen del mercado, porque hoy es día de plaza. En el Salón San Martín se comparte el sabroso desayuno dominical que las piadosas manos de los servidores de distintos ministerios familiares han preparado con esmero.
Para la misa de nueve, van llegando poco a poco cientos de niñas vestidas de blanco y niños ataviados con su primer traje formal, llevan candelas y guantes blancos, rosarios y pequeños nuevos testamentos, para recibir por primera vez el pan de los ángeles. Es domingo de primeras comuniones.
Es nuestro Amatitlán de ayer, ahora y siempre, costumbrista y tradicional, en el corazón del país de la eterna primavera, junto al azul del lago y bajo el azul del cielo.
Una elegante ornamentación general con predominio de cortinaje carmesí con bordes de encaje con aplicaciones doradas para el área de feligresía y cortinaje celeste con aplicaciones de estrellas plateadas, complementadas con preciosos arreglos florales en tonalidades amarillas y encarnadas. En el altar principal, la Madre de Dios y Reina del Cielo luce un vestido con combinación de colores azul, blanco y rojo con bordados dorados.
Desde muy temprana hora cientos de feligreses ha llegado al templo para participar en la misa de seis de la mañana oficiada por el párroco Gregorio Mendoza, con la asistencia del Díacono Juan José Oliva y cuatro seminaristas, así como por los ministros parroquiales.
Se vive y se siente el ambiente de fiesta y fervor religioso. A los costados del presbiterio, las banderas de Guatemala, Amatitlán, el Vaticano, y el Comité del Rosario. Un coro de música ameniza con alabanzas. Entre velas y veladoras, las oraciones de gratitud y de súplica salen al unísono de los labios de hombres y mujeres de toda condición social provenientes de los distintos sectores urbanos y rurales. También han sido decorados artísticamente los altares del Corazón de Jesús, de la Inmaculada Concepción, y uno en honor al Santo Rosario.
Vuelan las palomas desde el campanario y el sol irradia bendiciones sobre la ciudad del lago. Las mujeres que no asistieron a misa van y vienen del mercado, porque hoy es día de plaza. En el Salón San Martín se comparte el sabroso desayuno dominical que las piadosas manos de los servidores de distintos ministerios familiares han preparado con esmero.
Para la misa de nueve, van llegando poco a poco cientos de niñas vestidas de blanco y niños ataviados con su primer traje formal, llevan candelas y guantes blancos, rosarios y pequeños nuevos testamentos, para recibir por primera vez el pan de los ángeles. Es domingo de primeras comuniones.
Es nuestro Amatitlán de ayer, ahora y siempre, costumbrista y tradicional, en el corazón del país de la eterna primavera, junto al azul del lago y bajo el azul del cielo.
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